Lagrimeo en el adulto. Dacriocistitis. Cirugía lagrimal endoscópica.
Las lágrimas son consideradas un capa más del ojo. Tiene una importante función en la lubricación, nutrición y las defensas del mismo.
En forma permanente producimos lágrimas que, luego de cumplir su función, son evacuadas por la vía lagrimal excretora hacia la nariz. Cuando hay un desequilibrio entre la cantidad de lágrimas que producimos y la que es capaz de evacuar la vía lagrimal excretora se produce el lagrimeo o epífora. Cuando las lágrimas comienzan a acumularse en la vía lagrimal obstruida, se producen infecciones a repetición de la zona del saco lagrimal, llamadas dacriocistitis.
La vía lagrimal puede sufrir obstrucciones en cualquier parte de su recorrido. Cuando la obstrucción se produce a nivel del saco lagrimal o el canal lacrimonasal es necesario realizar un procedimiento denominado dacriocistorrinostomía. En este procedimiento se comunica el saco lagrimal con las fosas nasales en un sitio más alto que la obstrucción y se deja un stent de silastic que es retirado unas semanas después de la cirugía.
Este procedimiento puede ser realizado por vía externa, que prácticamente no utilizamos más, o por la más moderna técnica endoscópica, que permite realizar la cirugía desde la nariz utilizando una cámara de video, sin dejar incisiones visibles.
El Dr. Rubin realiza cirugía lagrimal endoscópica desde 1997, siendo el pionero en el país en realizar y difundir esta técnica en congresos y jornadas de muchos países. En nuestro quirófano contamos con equipo de endoscopía de alta definición, que nos permite realizar las cirugías desde las fosas nasales, sin realizar incisiones en la piel de la nariz.
Esta cirugía mínimamente invasiva nos permite solucionar las obstrucciones y las infecciones, recobrando el normal tránsito de las lágrimas hacia la nariz y mejorando el lagrimeo, de manera ambulatoria y con una rápida recuperación.
Las ventajas de la cirugía endoscópicas incluyen:
- Cirugía de menor duración, sin incisiones visibles.
- Rápida recuperación de los pacientes- posibilidad de realizarse aún durante infecciones agudas de la vía lagrimal, ayudando a su rápida resolución.
Algunas enfermedades de la conjuntiva producen obstrucción en los puntos de entrada de la vía lagrimal, que se encuentran en el borde de los párpados.
En los casos más leves puede realizarse una reconstrucción de los mismos. En los casos más severos, que implican fibrosis irreversible de los puntos lagrimales o los canalículos superiores puede ser necesaria la colocación de una prótesis permanente para drenar las lágrimas a la nariz, llamada Tubo de Jones.
La colocación del mismo se realiza bajo visualización endoscópica endonasal. Esta técnica permite monitorear durante la cirugía la correcta posición del tubo de Jones, reduciendo la necesidad de futuras cirugías. Puede ser realizada en forma ambulatoria.
Lagrimeo en los niños. Obstrucción lagrimal congénita.
Con cierta frecuencia los niños nacen con la vía lagrimal tapada. Esto sucede cuando la vía lagrimal no completa su desarrollo durante la gestación del bebé, y persiste una membrana en la desembocadura de la vía lagrimal en la nariz.
El bebé presenta lagrimeo continuo y hace conjuntivitis a repetición. En la mayoría de los niños la vía lagrimal se desobstruye espontáneamente sin necesidad de tratamiento en el transcurso de los primeros meses de vida.
Cuando esto no sucede es necesario realizar un sondaje de la vía lagrimal bajo anestesia general. Este sondaje es diagnóstico y terapéutico a la vez logrando resolver el problema en el 95% de los casos cuando es realizado a tiempo.
El Dr. Rubin realiza los sondajes bajo control endoscópico, lo que aporta mejor visualización para la resolución del problema.
El mejor momento para realizar el sondaje es al año de edad, ya que a esta edad el procedimiento muestra la mayor tasa de éxitos. El uso de la endoscopía mejora el procedimiento y los resultados.
Si la obstrucción recidiva, es necesario repetir el sondaje, pudiéndose colocar por algunas semanas un stent de silicona que ayuda a mantener la vía permeable en el postoperatorio.
Cuando la obstrucción congénita no es solucionada a tiempo se pueden producir severas infecciones de la vía lagrimal, llamadas dacriocistitis. Al igual que las obstrucciones del adulto, pueden ser solucionadas mediante una cirugía lagrimal endoscópica.
El Dr. Rubin es pionero en cirugía endoscópica lagrimal infantil, realizando estos procedimientos desde 1997. Su vasta experiencia y depurada técnica permiten realizar los tratamientos en forma ambulatoria siendo referente en este tipo de cirugías en Argentina.
